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Huertos Urbanos

Huertos Urbanos

Las civilizaciones a través de la historia se han desarrollado gracias a un punto central: el aseguramiento del abasto de alimentos. Sin hay comida, no hay civilización. Bajo este principio, la humanidad se ha desarrollado; la agricultura nos ha permitido avanzar hasta convertirnos en una civilización altamente tecnológica.

Los primeros asentamientos, que después se convirtieron en ciudades, se establecieron en lugares con dos características básicas: suministro constante de agua – ríos, y tierras fértiles. Las sociedades agrícolas se desarrollaron y los campos de cultivo mantuvieron una relación directa con sus habitantes hasta 1900, cuando la industrialización cambió la forma en que las sociedades se desenvolvían. La migración del campo a la ciudad en búsqueda de trabajo y mejores condiciones propició el crecimiento de las urbes y la urbanización de las fértiles tierras agrícolas aledañas a la ciudad.

Los alimentos que los habitantes consumían eran producidos localmente; sólo se obtenían productos de temporada propios de la región y el clima. Eventualmente pasamos de consumir productos locales y regionales a productos naciones e internacionales. Actualmente los alimentos pueden venir de distancias tan lejanas como China, Filipinas, Brasil o Marruecos, esto gracias al avance tecnológico.

Sin embargo el precio es alto: el tiempo entre cosecha y consumo es largo, esto se traduce en menor valor nutricional de los alimentos; la huella de carbono de la producción, empaque, almacenamiento, transporte, distribución, venta y adquisición es elevada; el desperdicio mundial de alimentos a través de la línea entre producción y consumo es aproximadamente del 30% ó 1300 millones de toneladas de alimentos, según la Organización de Alimento y Agricultura de las Naciones Unidas.

Por estas razones, personas alrededor del mundo han optado por producir sus propios alimentos en jardines de sus casas. Hay quienes han llevado esta iniciativa a las calles, tomando el nombre de Huertos Urbanos. Es lógico: se obtienen alimentos de la planta al plato, de valor nutritivo superior al de cualquier mercado, con la certeza de que no contienen pesticidas, herbicidas o cualquier otro tóxico, además de reducir considerablemente la huella de carbono y el impacto ambiental.

En 2012, una pareja de Australianos se preguntó por que la gente compraba cítricos en los supermercados si los mismos estaban tirados bajo los árboles. Decidieron entonces crear una aplicación en la cual se regalan, intercambian o venden alimentos producidos en casa. Esta aplicación se llama RipeNearMe (www.ripenear.me) y está basada en el principio de mercado colaborativo.

Colaboración es mejor que competición; muy probablemente viviremos una revolución mundial en la forma en que producimos e intercambiamos nuestros alimentos debido a las herramientas tecnológicas  cada vez más eficientes al alcance de un mayor número de personas. Producir alimentos de mejor calidad a menor costo e impacto ambiental es posible, lo es también organizarnos de mejor manera para que todos comamos.

Daniel Carsolio

Huerto Urbano en Lower East Side de Manhattan

RipeNearMe

RipeNearMe en Adelaide, Australia

1Comment
  • Dina
    Posted at 07:37h, 12 February Reply

    I really codnul’t ask for more from this article.

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